La digitalización de los procesos de facturación es una realidad cada vez más presente en las empresas. Sin embargo, la implantación de Veri*factu ha abierto un importante debate entre los profesionales del ámbito fiscal y empresarial, ya que el sistema podría quedar obsoleto antes de lo previsto.
Actualmente, muchas empresas están inmersas en la adaptación de sus programas de facturación para cumplir con los requisitos de Veri*factu, el sistema impulsado por la Agencia Tributaria para reforzar el control y la trazabilidad de las facturas. No obstante, la Unión Europea ya trabaja en el despliegue de la iniciativa VAT in the Digital Age (ViDA), que establecerá un modelo armonizado de factura electrónica e intercambio de datos del IVA a partir de 2030.
Ante este escenario, la Asociación Española de Asesores Fiscales (AEDAF) ha solicitado una mayor planificación y coordinación entre la normativa española y la futura regulación europea. La entidad advierte de que, si ambos modelos no se alinean, muchas empresas podrían verse obligadas a adaptar sus sistemas de facturación dos veces en menos de cinco años, asumiendo nuevos costes tecnológicos, procesos de migración y cambios organizativos.
De hecho, varios fiscalistas han llegado a plantear la conveniencia de posponer la entrada en vigor de Veri*factu para evitar que las inversiones que se están realizando actualmente queden obsoletas en un plazo muy corto. La preocupación del sector no se centra en la digitalización, considerada un paso necesario y positivo, sino en la sucesión de cambios normativos que dificulta la planificación empresarial y genera incertidumbre.
Según explica Albert Folguera, socio del Departamento Fiscal de addwill y coordinador del Grupo de Expertos en Impuestos Indirectos de la AEDAF, en un artículo publicado por El Economista, «las empresas necesitan un entorno normativo estable y previsible para poder tomar decisiones y planificar sus inversiones. La transformación digital es una oportunidad, pero es importante que su implantación se lleve a cabo de forma coordinada para evitar duplicidades y cargas innecesarias».
La AEDAF también insiste en la necesidad de aprovechar los próximos años para diseñar una transición ordenada hacia el modelo europeo, minimizando el impacto administrativo y económico para las empresas y facilitando la adaptación de los proveedores de software y de los procesos internos de las organizaciones.
En este contexto, será clave seguir de cerca la evolución normativa y los posibles ajustes del calendario de implantación. Las decisiones que se adopten en los próximos meses marcarán el modelo de facturación de los próximos años y tendrán un impacto directo en la gestión diaria de muchas empresas.
Desde addwill continuaremos analizando las novedades en materia de facturación electrónica y acompañando a nuestros clientes para que puedan anticiparse a los cambios y adaptarse con seguridad y criterio.